Expolicías que asesinaron a universitarios a El Pozo
17 FEB 2017
  • Los involucrados fueron condenados a 58 y 66 años de prisión por el crimen de los jóvenes Rafael Alejandro Castellanos y Carlos David Pineda

Tegucigalpa. Juraron servir y proteger pero mancharon con sangre inocente el uniforme de la Policía Nacional al terminar con la vida de los jóvenes Rafael Alejandro Vargas Castellanos y Carlos David Pineda, la madrugada del 22 de octubre de 2011.

Rafael Alejandro (hijo de la rectora Julieta Castellanos) y Carlos David eran estudiantes de Sociología y Derecho, respectivamente, en la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH).

Su brutal asesinato provocó luto e indignación en la familia hondureña y por eso, los responsables del hecho pasarán el resto de sus vidas purgando la pena a la que fueron condenados en El Pozo.

Se trata de los exagentes de la Policía Nacional: José Rubén Pozo, Wilson Roberto Cardona y Gabriel Donatilo Mancía Hernández, quienes fueron sentenciados en juicio oral y público a 58 años de prisión el 7 de abril de 2014.

En el caso de Santos Arnulfo Padilla Rodríguez, el tribunal de Sentencia lo condenó a 66 años de cárcel, en virtud de haber sido la persona que disparó contra los jóvenes de acuerdo al testimonio de sus mismos compañeros.

Los universitarios fueron perseguidos desde Plaza Milenium hasta la colonia América de la capital por varios uniformados que abrieron fuego desde una patrulla policial. Una vez interceptados, fueron conducidos hasta el kilómetro 8 de la carretera al sur donde acabaron con sus vidas.

Cuatro días después del hecho, las investigaciones confirman la participación de agentes policiales que estaban asignados al Distrito Policial de Barrio La Granja, por lo que se procede al decomiso de ocho patrullas en busca de evidencias.

Los exagentes fueron capturados a principios del mes de noviembre de ese mismo año, mientras que José Rubén Pozo se entregó el 7 de diciembre de 2011 y Santos Arnulfo Padilla el 26 de octubre de 2012.

Por este mismo hecho fueron acusados el policía Wilfredo Figueroa Velásquez y el sub inspector Carlos Geovany Galeas, pero a la fecha se desconoce el paradero.

Cabe mencionar que el 28 de abril de 2014, en otro juicio oral y público, se condenó a Santos Arnulfo Padilla por el asesinato de los jóvenes: Cristian Odil Castillo, Eder Dasael Pavón y los hermanos Álvaro y Sergio Flores, hecho ocurrido el 29 de septiembre de 2011.

A raíz de esos crímenes se declaró en emergencia la Policía Nacional para dar paso a un proceso de depuración y certificación del personal en las diferentes escalas.

Ante la magnitud de los hechos y la gravedad de las condenas, la junta directiva del Instituto Nacional Penitenciario han decidido trasladar a la cárcel de Ilama, Santa Bárbara, denominada “El Pozo” a los expolicías condenados por los asesinatos.

De esta manera se cumple también la instrucción del presidente Juan Orlando Hernández, quien el pasado lunes, en comparecencia ante la prensa, instruyó enviar a El Pozo a los autores de crímenes de alto impacto que ya han recibido sentencia.

“Aquellos delincuentes que se dedican a extorsionar, a matar y hacer sufrir muchos hogares deben ir a El Pozo. Ha llegado el momento de que paguen por sus delitos como debe ser: en EL POZO”, reiteró el mandatario la noche del lunes.